jueves, 5 de febrero de 2015

JE SUIS CHARLIE...



 ENVIADO POR EL LIC. JOSE LUIS BALDERAS

Ese fue el grito de millones de personas por todo el mundo que así manifestaron su solidaridad con los redactores de la revista francesa Charlie hebdo (Carlitos semanal), en defensa de la libertad de expresión luego del asesinato de 11 personas, entre ellas algunos redactores de la revista.

Se escribieron miles de artículos en los periódicos de todo el mundo y reflexiones acerca, sobre todo, de dos temas: la religión y la libertad de expresión, que nos dan ocasión de  reflexionar sobre ambos.

Hubo quienes escribieron sobre la religión, cualquier religión, diciendo que lo único que han provocado en el mundo las religiones han sido guerras, matanzas, intolerancia y dictaduras, incluyendo el cristianismo. Y hay hechos que les dan la razón: no podemos negar que a través de los siglos hubo guerras injustas y persecuciones sangrientas de quienes no pensaban como los cristianos, excesos propiciados por mezclar religión y política, que era como se entendían las cosas en otros tiempos. Con el tiempo y los fracasos, la Iglesia fue entendiendo que ambas cosas deben separarse, y que su papel en el mundo no es gobernar países, sino dar un testimonio de la verdad y del bien a todos los hombres, respetando la libertad de cada uno para vivir y creer en lo que mejor le parezca. Liberada ya de esa asociación con los poderes temporales, la Iglesia tiene ahora la suficiente autoridad moral para  llamar la atención, exigir, señalar el camino a todos los poderes del mundo.

in embargo, ni antes ni ahora las cosas se han entendido así en otras religiones, como el Islam. Aunque hay mahometanos que entienden y viven la tolerancia hacia los que no creen como ellos, hay otros que consideran como herejes a los que no comparten sus creencias, y  o se convierten a su religión o tienen como alternativa única la muerte, como estamos viendo en algunos países de África y del Medio Oriente. Cualquier burla a sus creencias se convierte en un crimen que merece la muerte. Hace unos 30 años un escritor de la India, Salman Rushdie escribió una novela, Los Versos Satánicos, que ofendió la sensibilidad de  los mahometanos. El Ayatola Jomeini, jefe religioso de Irán, decretó que ese escritor debía morir, por lo que ha tenido que vivir oculto desde entonces y en peligro constante de muerte. El Papa Francisco ha dicho que "por el bien de la paz nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra"
Los que asesinaron a los redactores de Charlie hebdo, lo hicieron porque se sintieron ofendidos por las caricaturas y las burlas al Islam que se han publicado constantemente en dicha revista.

Y aquí entramos al siguiente tema: Es un derecho humano la libertad de expresión y de opinión. Pero ¿qué tan legítimo es dedicarse a publicar ofensas en contra de las religiones y de las creencias más sagradas de quienes las profesan? Porque a eso se ha dedicado esa revista. Ha ofendido no sólo a los mahometanos, sino a los cristianos de todas las tendencias y a los católicos y a los judíos con caricaturas ofensivas que no respetan absolutamente a nada ni a nadie.

Si algo es sagrado y sensible para las personas, eso son los sentimientos religiosos y si alguien es respetado por los creyentes, son sus líderes religiosos.

Ya los católicos y los judíos franceses han protestado en diversas ocasiones por el trato que se les da en dicha revista, que dicho sea de paso, no es una gran publicación, sino que tiene un tiraje de 300 mil números, que no es mucho en un país como Francia, y que ahora han aprovechado los sangrientos acontecimientos para hacer un tiraje de 3 millones.

Reconocemos y defendemos el derecho a la libre expresión de las ideas, pero como todo derecho, tiene un límite. No es válido usar ese derecho para ofender a nadie en ninguna parte del mundo y en ese sentido, dicha revista ha abusado de esa facultad que la ley le da.

Ciertamente la reacción de los integristas musulmanes fue exagerada, aunque ya el mundo conoce cómo reaccionan, pero tampoco se vale que alguien, al amparo del derecho de libertad de expresión, se dedique a insultar a todo el mundo con el objeto de vender su revista...

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