martes, 17 de diciembre de 2013


Por: Hugo Toxtega
ASI-VERACRUZ


 El pasado 12 de diciembre fue entregado el premio nacional de derechos humanos, en esta ocasión se reconoció la labor humanitaria de un grupo de mujeres que desde hace 20 años han provisto de alimentos a los migrantes centroamericanos en su paso por nuestro país rumbo a los Estados Unidos de América su labor ha sido documentada por medio nacionales e internacionales.

Dicen que el mundo no necesita de la caridad sino de la justicia yo sostengo lo contrario, porque no puede haber justicia sin voluntad y la caridad es el reconocimiento a la dignidad del otro lo que impulsa a la acción voluntaria para hacer el bien.

Hace ya 2 años conocí a la señora Norma Romero y sus compañeras las "patronas" hoy que han sido galardonadas con el premio nacional de derechos humanos vienen a mí los recuerdos de ese encuentro; cuando las conocí una de ellas era entrevistada por un periodista de la ciudad de Córdoba, Veracruz, ella hizo el siguiente comentario "hacemos esto porque es lo que hemos aprendido en la doctrina", hoy la más anciana de todas ellas nuevamente entrevistada reafirma lo que escuche en aquel entonces "dar de comer al hambriento es algo que enseña la Santa Biblia", hace dos décadas una mujer comenzó un apostolado, luego se sumaron otras que continúan con esta labor.

Las más sublimes acciones que enaltecen lo mejor del espíritu humano surgen sin duda alguna de la voluntad, del sentido del bien ser. Se llaman las patronas en honor a su pueblo de nombre "Guadalupe", pero más conocido como "la patrona", un 12 de diciembre en el parque cordobés me despedí de ellas seguro de haber conocido a personas como aquellas que describió Martí en su discurso sobre la libertad y el honor, personas en las que va representada lo mejor de la humanidad.

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