lunes, 2 de julio de 2012

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA


Por: Antonio Mota
ASI-NACIONAL


El Partido Acción Nacional (PAN) perdió la gubernatura de Jalisco y la de Morelos y la Presidencia de la República. Terminan dos ciclos, uno de 18 años en Jalisco y otro de doce años de gobiernos azules. Las razones de la derrota son muchas y serán los propios panistas los que tengan que analizarlas, tendrán que llegar “hasta las ultimas consecuencias” tendrán que rodar cabezas y apalearán a la expulsión  de varios ingratos.


El pan tuvo la “astucia” y espontaneidad  para derrotar al PRI en 2000 y al PRD en 2006, pero no la creatividad para realizar el cambio necesario que México necesitaba no pudo ni imaginar y menos concretar los nuevos modos de gobernar que requiere una sociedad tan confusa como la del México de hoy en día.


Por muchos años el PAN lucho e impulsó la democracia logrando su propio ascenso al poder, pero asimismo incurrió en prácticas autoritarias para impedir el triunfo de otro partido: la debacle ya se veía venir durante el sexenio de Fox Quesada con guerra sucia y el intervencionismo ilegal del presidente Fox contra López Obrador en 2006 ocasionaron que el proceso electoral quedara enrarecido. En conclusión, el PAN se comporto como un partido con visión electoral para defender sus intereses, pero no como un partido con representación de Estado; careció de un proyecto a largo plazo y sin sentido de la construcción de instituciones para resolver los grandes problemas del país.


El pan gano en el 2000 la presidencia de la republica por su historia, sus principios y su modo de acción política que lo capacitaron para estar a tono con esa época que está hoy llegando a su fin. Capitalizó la derrota del PRI porque hizo valer la “lucha por un México mejor”, esos largos años de lucha en los que asumió la defensa de los valores cívicos y las libertades democráticas así como la lucha por el bien común. Fundado en 1939 en el contexto de las polémicas reformas cardenistas, logró convertirse en una oposición real junto con el Partido Fuerza Popular al PRI y así se convirtió en una opción para canalizar el descontento social por la vía pacífica y electoral.


En la década de los ochenta y noventas, cuando las políticas de gobierno populistas hicieron crisis y se desgastó la capacidad de los gobiernos priistas para gobernar, el PAN estaba listo para convertirse en el partido “preferido” de las clases medias y urbanas; al mismo tiempo, recibió los auspicios de la Iglesia católica y de un sector empresarios que se alejaron de los gobiernos priistas a raíz del descontento por la nacionalización de la banca en 1982. La llegada de Fox a la presidencia en 2000, y la victoria de varias gubernaturas y de presidencias municipales, fue la cereza en el pastel de una contienda con victoria anunciada.


En Jalisco la historia se remonta al año de 1995, cuando gano en Jalisco el primer gobierno panista con Alberto Cárdenas Jiménez. Lo malo sucedió que el cambio de partido de oposición a partido en el gobierno se reflejó rápidamente al interior del PAN. No tuvieron la sensibilidad ni la humildad para conducirse con sencillez con sus principios ideológicos.


El PAN siendo supuestamente un partido, humanista, democrático, y que luchó durante décadas contra fraudes e imposiciones bajo el principio de fortalecer la ciudadanía y a la democracia; que defendía los intereses nacionales y mantenía una agenda modernizadora, gradualmente se fue convirtiendo en un espejo de su principal adversario político, se convirtió en el mas de lo mismo, hizo lo que antes criticaba y contra lo que luchaba.


Los líderes se dividieron, llego el yunque y los dirigentes dejaron de ser un ejemplo democrático y organizaron grupos internos que incluso se atrevieron a corromper su padrón de militantes y traficaron el voto a través de afiliaciones masivas. Existen en el PAN como en el PRD varias “tribus” con gente “manejable” a favor de esos grupos y así se han apoderado de candidaturas y posiciones olvidándose de sus principios y de la propia base de militantes panistas auténticos, en conclusión esta lleno de Neopanistas.


Como partido, el PAN se fue alejando de su gente militante y de la ciudadanía en general, también se olvidaron de hacer alianzas con grupos y organizaciones; cívicas, políticas, ong´s. Desfilaron por el PAN dirigentes que exclusivamente buscaban un interés personal para beneficiar sus carreras políticas, generando al interior de este partido profundas rupturas que no tardaron en resquebrajarlo y finalmente en este proceso electoral vimos la división partidista que concluyo con una campaña muy gris de FerGuzman.


Como gobierno, el PAN en Jalisco como a nivel nacional no supo y fue incapaz de armar un modelo de gobierno coherente. Cada gobierno en Jalisco fue diferente al anterior, no solo en el estilo personal de gobernar, sino en también y más importante, en términos de gestión y políticas públicas. Los del PAN fueron gobiernos paradójicos: alentaron la ciudadanización, para luego pervertirla y maniatarla.


Hace tres años la ciudadanía con su voto les mandó un mensaje clarísimo y la respuesta del PAN fue postular un pésimo candidato a la gubernatura, tener diputados mediocres que hicieron un festín del servicio publico, presidentes municipales que cometieron excesos y robaron a manos llenas, una mentada de madre de su gobernador, dinero para una telenovela de Televisa y de TV Azteca, el intento de dar dinero para la construcción de una obra, en una palabra un desempeño deficiente como oposición y un nulo trabajo de partido con la comunidad.


Ojalá que ahora sí entiendan que el pueblo les dio un voto de castigo y que se den a la tarea de encontrar a los traidores para que caigan en cuenta de que la soberbia y el desprecio que mostraron por la gente y por la política fueron sus principales enemigos.

El PAN debe aprender de la derrota y prepararse a ser de nuevo oposición. Debe superar la mentalidad autoritaria y visualizar los cambios institucionales que México necesita. Para lograrlo, el PAN tiene historia y principios; ojalá que los aproveche para el bien de la nación. Pues ahora es la tercera fuerza politica nacional, una derrota que en verdad los ha puesto a “chillar” y las penas con pan no son buenas.

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